Los poderes notariales se clasifican según su alcance:
- Poder general: autoriza al apoderado a actuar en cualquier asunto en nombre del poderdante (patrimonial, personal, judicial, etc.).
- Poder especial: limitado a un acto concreto: vender un inmueble específico, firmar un contrato determinado, representar en un juicio concreto.
- Poder para pleitos: para actuar en procedimientos judiciales y arbitrales.
- Poder bancario: para operar cuentas, contratar productos financieros, etc.
- Poder preventivo: para el caso de incapacidad futura del poderdante (muy utilizado en planificación de la dependencia).
- Poder irrevocable: en supuestos específicos, no puede ser revocado unilateralmente.
La elección del tipo adecuado depende de para qué se necesita el poder. Nuestro equipo asesora sobre la modalidad más conveniente en cada caso.