Depende de tu facturación y del riesgo de tu actividad:
- Autónomo es más sencillo y barato de mantener. Sin escritura, sin Registro Mercantil, sin cuentas anuales. Pero respondes con todo tu patrimonio personal si algo va mal.
- SL limita tu responsabilidad al capital aportado (3.000 € mínimo). Si la empresa tiene deudas, tu casa, tu coche y tus ahorros personales están protegidos (salvo administración negligente).
A nivel fiscal: el autónomo tributa por IRPF (hasta el 47% en los tramos más altos). La SL tributa por Impuesto de Sociedades al 25% (15% los dos primeros años para empresas nuevas). Si facturas más de 40.000-50.000 €/año, la SL suele ser más eficiente fiscalmente.
Puedes empezar como autónomo y pasar a SL cuando crezcas. Nosotros gestionamos ambos procesos.